sábado, 12 de julio de 2008

EVALUACION DE LA LECTURA Y ESCRITURA IV UNIDAD

EVALUACION DE LA LECTURA Y ESCRITURA
IV UNIDAD

DUQUE GUERRERO LEIDA DEL VALLE
C.I. 15.760.077
SECCIÓN “A”

¿QUÉ ES EVALUAR?
Evaluación puede conceptualizarse como un proceso dinámico, continuo y sistemático, enfocado hacia los cambios de las conductas y rendimientos, mediante el cual verificamos los logros adquiridos en función de los objetivos propuestos.
La Evaluación adquiere sentido en la medida que comprueba la eficacia y posibilita el perfeccionamiento de la acción docente. Lo que destaca un elemento clave de la concepción actual de la evaluación: no evaluar por evaluar, sino para mejorar los programas, la organización de las tareas y la transferencia a una más eficiente selección metodológica.
Evaluar es comparar el resultado obtenido con el resultado esperado, para establecer razonablemente el valor de un proceso o un método, de una hipótesis o teoría, de la acción de una persona o un equipo.
Propiamente el objetivo de la evaluación no es histórico, ni judicial, ni anecdótico, sino práctico: se evalúa para hacer las cosas mejor cuando se trata de situaciones cíclicas o cuando menos repetibles, o por lo menos para obtener el máximo provecho de las circunstancias si se trata de hechos irrepetibles.

LA EVALUACIÓN EN EL ÁMBITO EDUCATIVO
Hoy, la enseñanza está al servicio de la educación, y por lo tanto, deja de ser objetivo central de los programas la simple transmisión de información y conocimientos. Existiendo una necesidad de un cuidado mayor del proceso formativo, en donde la capacitación del educando está centrada en el auto aprendizaje, como proceso de desarrollo personal. Bajo la perspectiva educativa, la evaluación debe adquirir una nueva dimensión, con la necesidad de personalizar y diferenciar la labor docente.
Cada educando es un ser único, es una realidad en desarrollo y cambiante en razón de sus circunstancias personales y sociales. Un modelo educativo moderno contemporiza la atención al individuo, junto con los objetivos y las exigencias sociales.
Las deficiencias del sistema tradicional de evaluación, han deformado el sistema educativo, ya que dada la importancia concedida al resultado, el alumno justifica al proceso educativo como una forma de alcanzar el mismo.
La evaluación debe permitir la adaptación de los programas educativos a las características individuales del educando, detectar sus puntos débiles para poder corregirlos y tener un conocimiento cabal de cada uno.
No puede ser reducida a una simple cuestión metodológica, a una simple "técnica" educativa, ya que su incidencia excediendo lo pedagógico para incidir sobre lo social.
No tiene sentido por si misma, sino como resultante del conjunto de relaciones entre los objetivos, los métodos, el modelo pedagógico, los educandos, la sociedad, el docente, etc. Cumpliendo así una función en la regulación y el control del sistema educativo, en la relación de los educandos con el conocimiento, de los profesores con los educandos, de los educandos entre sí, de los docentes y la familia, etc.
La modificación de las estrategias de evaluación puede contribuir, junto con otros medios, a avances en la democratización real de la enseñanza.

LA EVALUACIÓN DEL EDUCANDO
Todos los objetivos educativos, pueden, con más o menos facilidad, con más o menos éxito, ser evaluados.
 El ámbito cognitivo, la adquisición de conocimientos, de habilidades y las aptitudes intelectuales: el saber y el saber hacer.
 El ámbito afectivo, el desarrollo de actitudes en relación al contenido pedagógico, con relación al grupo: el saber ser, ver, sentir y reaccionar.
 El ámbito psicomotriz, en el enriquecimiento de las conductas motoras: las habilidades motoras.
 El ámbito social, en el relacionamiento permanente en todos los niveles: cooperar y competir.

EVALUACION DE LA LECTURA Y ESCRITURA
La lectura y la escritura como prácticas reflexivas deben enmarcarse en la realidad que vive el estudiante en formación. Ambas, son inherentes al proceso de enseñanza–aprendizaje que desarrollan nuestros estudiantes. En tal sentido, la evaluación de la lectura y la escritura se presentará como una acción recursiva, dinámica y continua para dar paso a procesos formativos cada vez más complejos desde la realidad del estudiante. Desde esta perspectiva, la evaluación como proceso dinámico, debe estar orientada hacia la apertura y contacto con la lengua escrita, inmersa en un espacio donde surgen preguntas, se infieren respuestas y se articulan las interrogantes con el propio quehacer pedagógico. Dentro de la práctica pedagógica los registros descriptivos, como texto informativo resultan muy valiosos para el estudiante en formación. Como instrumento de recolección de información, el registro descriptivo permitirá al estudiante de Prácticas Profesionales hacer uso de sus conocimientos teóricos para elaborar diagnósticos de la realidad educativa.

ALGUNAS ORIENTACIONES PARA ACOMPAÑAR LA EVALUACIÓN DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA
1. Tomar en cuenta el papel que las experiencias, intereses y necesidades de cada educando, cumplen en el proceso de aprendizaje. Esto no solamente para la evaluación diagnóstica, sino durante el proceso de seguimiento. Es así, que, cuando el maestro (a) parte de lo que el otro sabe y establece conexiones entre sus conocimientos previos, los requerimientos propios al grado escolar, el nivel cognitivo del niño (a) o joven en el momento de la evaluación y el contexto en el que es evaluado, tiene mas elementos para determinar un diagnóstico y a partir de él puede elaborar una propuesta de intervención acorde a las necesidades de la población evaluada.
2. Respetar lo que cada estudiante está en capacidad de hacer y el tiempo que necesita. La mirada frente a la evaluación debe ser de proceso, por lo que al realizarla el maestro (a) debe aceptar inicialmente lo que cada estudiante alcanzó a realizar desde su competencia en la comprensión y la producción de textos, para luego a partir de la reflexión y la confrontación llegar a la construcción esperada. De igual manera, es primordial que el estudiante evaluado disponga de un tiempo para la evaluación, de acuerdo con su ritmo de aprendizaje y con la formación que ha recibido a lo largo de su escolaridad.
3. La lectura y la escritura implican construcción de significados a través de la interacción sujeto-texto. Esta interacción le exige al estudiante lector y al estudiante escritor la activación de una serie de estrategias y procesos cognitivos que previamente, desde la escuela, han sido desarrollados; por eso más que evaluar aspectos relacionados con la forma, la evaluación se debe centrar en el análisis y en el contenido del texto que el estudiante compuso.
4. Aceptar los errores que comete el estudiante como parte del proceso. El error en la evaluación no debe tomarse para ser sancionado, sino como algo que permite al evaluador evidenciar qué está pasando con el proceso de aprendizaje del estudiante, y desde allí ubicar las falencias y los correctivos pertinentes, necesarios y oportunos para facilitar en el estudiante un mejor desempeño.
EVALUACIÓN DEL ESTADO INICIAL
Esta fase tiene como propósito fundamental ubicar el nivel de conceptualización en el que se encuentra el estudiante antes de iniciar el proceso de intervención. Permite indagar qué trae el niño (a) de su contexto social, familiar y escolar frente a los procesos de lectura y escritura. Es necesaria dicha evaluación; ya que le facilita al docente diagnosticar al alumno (a) y crear un plan de trabajo acorde von la necesidad específica del niño, niña o joven.
Se puede llevar a cabo a través de una prueba semi-informal diseñada por el maestro (a), la cual se elabora de acuerdo con el grado escolar del estudiante y el nivel de conceptualización frente a la lectura y la escritura que éste posee en el momento de ser evaluado (a). Los aspectos que se evalúan dan cuenta de la manera como el niño (a) ha desarrollado los procesos de comprensión y producción de textos. Por lo tanto, evalúa aspectos como: fluidez y comprensión lectora de textos narrativos y expositivos; nivel de conceptualización de la escritura; composición de textos y los aspectos periféricos; el concepto que el alumno (a) tiene frente a las cuatro habilidades comunicativas y el conocimiento de los portadores de discurso cotidianos a él.

FASES Y TECNICAS DE LA EVALUACION DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA
Procedimiento informal
La conceptualización y actitud frente a las cuatro habilidades comunicativas: leer, escribir, escuchar, hablar y su contexto escolar y familiar pueden ser evaluados a
través de dos procedimientos informales como lo son la observación y el conversatorio y/o entrevista:

• La Observación: hace referencia a la observación directa de las actitudes y aptitudes del niño (a) durante la aplicación de la prueba; para ello se diseña una ficha que contiene los aspectos a observar y los criterios de valoración. El siguiente ejemplo ilustra un formato de observación:

• El conversatorio: se realiza con el niño (a) o joven un conversatorio en el que se le plantean algunas preguntas sobre aspectos de tipo conceptual, procedimental y actitudinal relacionados con el área de la lectura y la escritura y su contexto escolar y familiar. Algunas de las preguntas pueden ser:
¿Cómo te llamas?
¿Dónde vives?
¿Cómo está conformada tu familia?
¿Qué es lo que más te gusta hacer?
¿Sobre qué te gustaría aprender?
¿Cuál es la clase que más te gusta en la escuela y por qué?
¿Cuál es la clase que menos te gusta y por qué?
¿Qué es leer y escribir para ti?
¿Crees que es importante aprender a leer y escribir?, ¿Por qué?
¿Para ti, qué es un cuento?
¿Te han leído cuentos, cuál te ha gustado más y qué recuerdas de él?
¿Has leído otro tipo de textos diferentes a los cuentos?, ¿Cuáles?
¿Cuando lees un texto, qué es lo que más dificultad te da y por qué?
¿Cuando escribes un texto, qué es lo que más dificultad te da y por qué?

Procedimiento semi-informal
A continuación presentaremos algunas ideas que apuntan a la evaluación de la lectura y la escritura a través de un procedimiento semi-informal.

En la lectura
Los aspectos que se evalúan en la lectura son la fluidez y la comprensión lectora. La fluidez evalúa el tipo de lectura que realiza el estudiante, observando aspectos como: ritmo lector (de corrido, lento, deletreo sílaba por sílaba, palabra por palabra, frase por frase); Uso de signos de puntuación; Errores específicos (omisiones, sustituciones, inversiones, rotaciones y agregados de letras, sílabas o palabras.). La comprensión lectora evalúa el nivel de comprensión del texto.
Se elige un texto narrativo o expositivo de acuerdo con el nivel cognitivo del estudiante y con la edad, el cual puede ser creado por el maestro (a). Luego se le solicita al estudiante la realización de una lectura oral de dicho texto, la cual se graba y, paralelamente, se registran en la ficha los aspectos observados. Con base en el texto anterior, se formulan preguntas que le evalúen a los estudiantes el nivel de comprensión literal e inferencia (directa e indirecta) a partir de la respuesta a preguntas cerradas y abiertas; para ello se pueden utilizar ítems tipo selección múltiple, completación, pareamientos, falso y verdadero y pregunta abierta con respuesta corta; como también recuentos orales y escritos.
Antes de cada lectura el niño (a) realiza la predicción oral del contenido del texto a partir del título y la imagen. El docente toma nota o graba. El estudiante realiza la lectura (relectura si lo requiere) del texto fuente y responde a las preguntas de tipo literal e inferencia y, posteriormente, elabora dos recuentos: inicialmente uno oral y después otro escrito.

En la Escritura
Los aspectos que se abordan en la escritura son: el nivel de conceptualización, la composición de textos y los aspectos periféricos. En el nivel de conceptualización se evalúa la hipótesis en la que se encuentra el estudiante, correspondiente a las etapas del nivel de representación gráfica y al de construcción; en la composición de textos se analizan los aspectos relacionados con el buen escribir como: superestructura, coherencia, cohesión, escritura y separación adecuada de palabras, errores específicos, fluidez escritural, legibilidad, economía y variabilidad del lenguaje y en los aspectos periféricos posición del cuerpo, uso el lápiz, direccionalidad, manejo de la margen.
Además de lo anterior, se indaga sobre el reconocimiento de diferentes portadores de discurso; para ello se le presentan al niño, niña o joven varias estructuras de discurso cotidiano al medio y se le indaga sobre qué es y para qué sirve cada una. El maestro graba o toma nota de las respuestas.

Para la evaluación de la escritura se tienen en cuenta dos tipos de escritos:

 El recuento por escrito de cada una de las lecturas realizadas se retoma para la evaluación de la escritura, lo anterior en el caso de los niños después de la hipótesis alfabética. Cuando el estudiante se encuentra en una hipótesis anterior a la alfabética, se le pide realizar un listado de los nombres de los objetos, personajes, animales u otros relacionados con el texto leído, y el recuento oral, el cual el o la docente escribe tal cual. Las respuestas escritas dadas a las preguntas abiertas y cerradas también se tienen en cuenta para valorar la producción del estudiante.

 Una escritura espontánea relacionada con la invención de un cuento o la elaboración de un texto expositivo. Esta actividad se realiza tanto a niños (as) antes como después de la hipótesis alfabética. En el caso de los niños (as) que aún no son alfabéticos el o la docente solicitan al niño leer el texto y él o ella escriben debajo, el contenido del mismo.

Evaluación de Seguimiento
El propósito central de la evaluación de seguimiento es valorar y evidenciar durante todo el proceso los logros y dificultades que han presentado los niños, niñas y jóvenes y poder hacer correctivos e intervenciones en el momento oportuno; por lo tanto, el seguimiento del proceso se puede realizar a partir de la sistematización de los logros, dificultades y trabajos realizados por los estudiantes.
Los siguientes son algunos de los instrumentos y procedimientos de tipo semi-informal y formal que proponemos para llevar a cabo el seguimiento a los estudiantes.

Los diarios de campo que los docentes realizan. Permiten evidenciar en qué van y qué les falta a los niños niñas y jóvenes, a partir de la narración, exposición, descripción y análisis de lo observado dentro y fuera del aula sobre el proceso de los estudiantes.

Los cuadernos de los niños, niñas y jóvenes. Cada uno de ellos tiene un cuaderno en el cual sistematiza en cada sesión lo que realiza en lectura y escritura. Estas evidencias son revisadas y confrontadas por el maestro (a) y el niño (a) para que a partir de dicha confrontación él o ella corrijan su trabajo. En él la maestra valora con una observación verbal los logros obtenidos por el estudiante.

Las producciones orales y escritas que realizan los niños, las niñas y los jóvenes. Estas producciones están enmarcadas en una superestructura propia de acuerdo al proyecto que se esté realizando; pueden ser: cartas, cuentos, instrucciones, recuentos de textos, recetas, propagandas, carteleras, entre otros. La maestra las revisa y les hace las respectivas observaciones, las cuales son tenidas en cuenta por los estudiantes para la reescritura de las mismas. Esta última es acompañada por la maestra o por un compañero que esté más adelantado.

Elaboración de talleres sobre aspectos puntuales relacionados con el proyecto que se esté llevando a cabo en el momento. Estos contienen preguntas de tipo literal, inferencias y/o valorativas; instrucciones para realizar una actividad determinada; ítems de pareamiento o selección múltiple, entre otros.

Exposiciones individuales y en subgrupos que realizan los niños, niñas y jóvenes de una de las actividades del proyecto. Éstas son preparadas, algunas por ellos mismos y otras conjuntamente con la profesora.

La entrevista individual, se hace especialmente con los niños (as) que están presentando mayor dificultad. Mientras el grupo está trabajando individualmente, la maestra se acerca a uno de los niños y tiene una conversación con él acerca de su producción escrita, de igual manera efectúa una confrontación y
Acompañamiento para facilitar en el niño (a) una mayor comprensión de la tarea que está realizando. Dicha entrevista se lleva a cabo también extra clase.

Creación de carpetas de trabajo. En ellas se recogen todas las producciones finales de los niños después de un proceso de relectura y reescritura. Pueden ser individuales o colectivas.

No importa el instrumento que se utilice para la realización del seguimiento: las carpetas, los cuadernos o los diarios de campo; lo fundamental es que se realice a los estudiantes un seguimiento adecuado, oportuno, permanente, consciente, sistemático y cualitativo del proceso de aprendizaje que está viviendo el niño, niña o joven en el área de la lectura y la escritura.

Evaluación de Estado Final
La evaluación del estado final tiene como propósito recoger los logros alcanzados por los estudiantes durante todo el proceso de intervención. Se puede hacer de diferentes maneras: aplicando la misma prueba del estado inicial o a partir de la última situación de aprendizaje que se haya trabajado (en el caso de ser aplicada al final del año); retomando una de las producciones que se realizan al finalizar un proyecto o temática (cuentos, recetas, instructivos, reseñas, resúmenes, cartas, recuentos, entre otros.

1 comentario:

LECTOESCRITURA FACILITADOR dijo...
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